Quise ser terapeuta porque hubo una vez donde mucho me dolía todo, o todo me dolía mucho y entonces apareció, o busqué; una persona que pudiese acompañar mi proceso, y escucharme, y confirmarme, y habilitase un espacio donde pudiese ser yo, así, toda la yo que era y que eso tuviese un espacio en el universo-mundo. Y las cosas me doliesen menos y el peso me pesase más livianamente y mi pecho estuviese menos comprimido y estar fuese más fácil.

Claro que todas estas palabras las puse mucho después; en ese momento solamente pude pedir ayuda, palabra grave -o llana- de cinco letras. Y la encontré.

Quise ser terapeuta como manera de transmutar mi propia herida

Como manera de devolver lo que me fue dado

Como manera de resiliencia, desde y para

Como manera de darle permiso a mi propia vocación de abrir la puerta y empezar a caminar

Como todo eso,

Zu ta biOk es una invitación a transitar el camino propio de la mano de alguien que quiere acompañar ese proceso y se fue nutriendo de herramientas a lo largo de su propio camino para poder hacerlo.

Esa alguien soy yo, y me llamo Vero, y en mi valijita habitan, entre otras cosas, la Gestalt, La Pedagogía Sistémica con pinceladas de Constelaciones Familiares, la Psicología de los Eneatipos (el Programa SAT creado por Claudio Naranjo), La Escritura Creativa, la Pedaogía No-Directiva, La intervención sistémica con niñ@s, adolescentes y familias, el Teatro, el Clown, unas onzas de Trabajo de Procesos, algunos gramos de Facilitación de Grupos, una pizca de PNL, tres años de Sociología en la Universidad de Buenos Aires -que nunca terminé porque me fui de mochilera y mi vida cambió en ese viaje-, los caballos, la vida en colectivo y en la montaña, la especialización en Gestalt aplicada a la infancia y la adolescencia, y el Grado en Psicología que estoy cursando a la hora de escribir esto.

Dentro de mi mirada terapéutica existe una visión crítica hacia la mentalidad patriarcal de nuestra cultura y nuestra sociedad, y hacia un sistema que produce, reproduce y refuerza la enfermedad en todos sus aspectos (en lo emocional, social, ecológico, inter-relacional, intrapersonal, económico, político, educativo…y un largo etcétera). Del mismo modo que pertenecemos a una familia y somos afectad@s e influid@s por ella, pertenecemos al mundo, a su cultura, y al contexto histórico en el que habitamos, con todos sus componentes. Es preciso ver a cada persona dentro de ese contexto, y entender cómo influye en su malestar y su sufrimiento. Cómo el stress, por ejemplo, además de ser un padecimiento personal, habla de un modo de vida, de una época, y de unos valores que potencian su aparición. Cómo un conflicto de pareja, por ejemplo, trae aparejados roles de género que, de tan conocidos, dejan de ser cuestionados. Cómo una baja autoestima en relación al cuerpo está, también, en concordancia con una construcción social y mediática de qué es bello y qué no lo es -y cómo se aprende el desprecio, propio y ajeno-. O cómo la Acción tiene un status social infinitamente mayor que los Cuidados. Todo esto es parte de cada persona que llega a terapia, aunque parezca invisible, o que a simple vista se crea que “no tiene nada que ver con lo que me pasa”.

…Si algo de estas líneas te inspiró, te llamó la atención, o te tocó; te invito a que me escribas para, quien sabe, embarcarte en un viaje hacia adentro…y hacia afuera. Porque, parafraseando a Lao-Tsé, “El viaje de mil kilómetros empieza con un solo paso“. Y, como decía Galeano, “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.